Título de la actividad: “El animalito confundido”
Edad: Segundo ciclo de Educación Infantil (4 años).
Objetivos
- Identificar y reproducir sonidos de animales.
- Favorecer la atención y la escucha activa.
- Participar en canciones y juegos de imitación.
- Desarrollar la expresión corporal y oral.
- Trabajar el humor y la creatividad.
Materiales
- Imagen de un animal inventado.
- Tarjetas con animales conocidos (perro, gato, pato, rana, pájaro, vaca, oveja…).
- Altavoz
Desarrollo de la actividad
La actividad “El animalito confundido” está dirigida al alumnado de Educación Infantil, en concreto para niños y niñas de 4 años. A través de una canción divertida y participativa, se pretende trabajar la escucha activa, la discriminación auditiva, el lenguaje oral, la expresión corporal y la participación grupal.
La propuesta trata de un animal inventado que está confundido porque intenta hacer los sonidos de distintos animales, pero siempre se equivoca. Por ejemplo, cuando quiere ladrar como un perro le sale un “¡miau!”, y cuando intenta piar como un pájaro le sale un “¡croac!”. Esta situación provoca un conflicto cognitivo en el alumnado, fomentando su implicación y motivación durante toda la actividad.
La sesión comenzará en la asamblea, donde la docente presentará al personaje mediante una imagen. Se explicará a los alumnos/as que ha llegado a clase un animal muy especial que necesita ayuda porque no sabe hacer correctamente los sonidos de los animales. Para activar los conocimientos previos, se realizarán preguntas sencillas como: “¿Cómo hace el perro?”, “¿Cómo hace el gato?” o “¿Qué pasaría si un perro dijera miau?”. De este modo, se favorecerá la participación oral y se despertará la curiosidad de los niños y niñas antes de comenzar a trabajar la canción.
A continuación, la docente cantará la canción creada, repetitiva y con ritmo marcado para facilitar la comprensión y la participación del alumnado. Durante la canción, los niños y niñas deberán imitar los sonidos equivocados del animalito utilizando la voz y el cuerpo. La letra irá narrando las confusiones del personaje, por ejemplo: “Quería hacer guau, guau, pero dijo miau”, o “Quería cantar pío, pío, pero salió croac, croac”. Cada vez que aparezca un sonido, el alumnado lo repetirá exagerándolo y acompañándolo con gestos. La repetición y el juego sonoro favorecerán tanto la memoria auditiva como la expresión oral y corporal.
Después de la canción, se realizará un juego de discriminación auditiva y atención llamado “¿Está bien o está confundido?”. La docente mostrará imágenes de animales y emitirá sonidos correctos o incorrectos. Por ejemplo, enseñará la imagen de un perro mientras dice “miau”. Los niños y niñas deberán identificar si el animal está confundido o no. Cuando el sonido sea incorrecto, harán un gesto divertido, como llevarse las manos a la cabeza y decir “¡Nooo!”, y después reproducirán el sonido correcto entre todos. Si el sonido es correcto, podrán responder con palmadas. Esta dinámica permitirá reforzar el reconocimiento de los sonidos de animales y mantener la atención de manera lúdica.
Para finalizar la actividad, se propondrá un momento en el que cada niño o niña podrá inventar su propio animal mezclando características de diferentes animales. Entre todos podrán ponerle un nombre e imaginar qué sonidos haría. De esta manera, además de trabajar el lenguaje y la imaginación, se favorecerá un clima relajado y de confianza en el aula.
PUBLICADO POR: Paula Santana Cantero.

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